Una vez que el efluente está agitado y extraído de forma homogénea, queda la etapa que define el resultado agronómico final: la distribución sobre el cultivo o la zona de pastura. Acá se juega buena parte del valor de todo el proceso anterior.
Qué diferencia a un buen distribuidor
Un distribuidor de estiércol líquido bien diseñado tiene que resolver dos cosas al mismo tiempo:
- Cobertura pareja: evitar que queden zonas sobrecargadas de nutrientes (con riesgo de «quemar» el cultivo o lixiviar hacia napas) y otras subaplicadas.
- Capacidad operativa real: transportar volumen suficiente para que el trabajo sea eficiente sin perder tiempo en viajes constantes entre la laguna y el lote.
Por eso TRUE SRL fabrica distribuidores en dos capacidades —7.000 y 10.000 litros— pensados para adaptarse a distintas escalas de tambo o criadero, y a distintas distancias entre la laguna y la zona de aplicación.
El efluente como reemplazo de fertilización química
Cada metro cúbico de estiércol líquido bien manejado aporta nitrógeno, fósforo y potasio directamente asimilables por el cultivo. En un contexto de costos crecientes de fertilizantes de síntesis, distribuir correctamente el efluente propio no es solo una solución ambiental: es una decisión económica. Los tambos y criaderos que sistematizan este proceso reducen su dependencia de insumos externos en los lotes más cercanos a la laguna.
El circuito completo
La distribución solo rinde lo que promete cuando es la etapa final de un proceso bien hecho desde el principio: agitación con bomba lobular para homogeneizar, extracción eficiente, y distribución pareja sobre el cultivo. Cada eslabón depende del anterior.
TRUE SRL, fabricante con base en Firmat, diseña esta línea completa de equipos —agitadores, bombas lobulares y distribuidores de 7.000 y 10.000 litros— especializándose en dar respuesta integral al manejo de efluentes de tambos y criaderos de cerdos de la zona núcleo.


