Durante años, el estiércol líquido generado en tambos y criaderos de cerdos fue tratado como un problema logístico: había que sacarlo de las lagunas, moverlo y disponerlo en algún lugar sin que se convirtiera en una fuente de olores, contaminación de napas o conflictos con vecinos y municipios.
Hoy esa mirada cambió. El estiércol líquido es, en realidad, un fertilizante de alto valor: contiene nitrógeno, fósforo, potasio y materia orgánica que los cultivos y pasturas necesitan. La diferencia entre verlo como residuo o como recurso está en el equipamiento con el que se lo maneja.
De la laguna al cultivo, en tres etapas
El proceso técnico del manejo de efluentes tiene tres momentos críticos, y cada uno requiere una máquina distinta:
- Homogeneizar el estiércol acumulado en la laguna, que naturalmente se sedimenta y separa en capas.
- Extraer ese efluente ya uniforme desde la laguna.
- Distribuir el líquido sobre el lote o la zona de cultivo, de forma pareja y en la dosis correcta.
Saltear cualquiera de estas etapas —o hacerla con equipos genéricos, no pensados para efluentes ganaderos— termina en aplicaciones desparejas, pérdida de nutrientes, tiempos muertos y mayor desgaste de la maquinaria.
Por qué la zona núcleo necesita soluciones específicas
La región de Firmat y alrededores concentra una de las mayores densidades de tambos y criaderos porcinos del país. Eso significa mayor volumen de efluentes por hectárea, y también mayor oportunidad: bien gestionado, ese estiércol reemplaza fertilización química en miles de hectáreas de cultivo cada campaña.
TRUE SRL diseña y fabrica en Firmat el equipamiento específico para estas tres etapas —agitadores, bombas lobulares y distribuidores de estiércol líquido de 7.000 y 10.000 litros— pensado para las condiciones reales de trabajo de tambos y criaderos de la región.

